EL MIEDO


Debo contarlo porque me siento mal. Como que no lo he llorado, ¿no? Cómo que todos llegan y te cuentan qué hicieron durante el temblor, qué sintieron, qué pensaron pero a nadie le interesa saber qué sentiste tú. Bueno, a tu mamá si le interesa pero justo con tu mamá quieres verte indestructible y no darle preocupaciones; entonces cuando ella te pregunta cómo te fue en el temblor le dices: “Todo bien, má. Sin broncas. ¿Tú cómo estás? ¿A ti cómo te fue?”. ¿No?

Mis horarios no son como normales. Duermo durante el día. Digamos que lo que la mayoría de la godiniza hace en la noche, yo lo hago en el día: invito a mis amigos a desayunar, no a una cena. Veo películas en las mañanas. Escribo en las madrugadas. Reviso y escucho discos muy temprano (4AM-5AM que es el horario ideal para prestarles atención) y cuando muchos de ustedes desayunan yo “ceno” antes de dormir.

Este 19 de septiembre pasado (sí, el de 2017 porque el de 1985 también me tocó y aquí hay un podcast al respecto) me iba a dormír “tarde” por alguna razón. Es decír, desayuné (cené) como a las 10AM y estuve todavía despierto un rato trabajando en algo. En algún sitio me enteré de que habría un simulacro de sismo a las 11 de la mañana y de inmediato le llamé a mi mamá. Ella quedó muy impactada y nerviosa desde el sismo del ´85 y lo que ha hecho la familia es tomarlo muy a la ligera. A veces nos burlamos y le decimos que no sea exagerada. Antes de que me digan de cosas debo decirles que ya POR FIN aceptó ayuda profesional.

Bueno, entonces como sé que mamá se asusta y se pone nerviosa por sus hijos le llamé y le dije que recordara que iba a haber un simulacro y que iba a sonar la alerta sísmica a las 11 de la mañana, que tomara precauciones y que, sobretodo, NO SE ASUSTARA porque era un simulacro recordando lo que sucedió el 19 de Septiembre del ‘85. “¡Ay, hijo, cómo eres!” me dijo con tono entre risa y “¡qué cabrón!”.
Nos despedimos y colgamos.

Después sonó la alerta sísmica, yo estaba “desayunando-cenando” y pasaron imágenes por tv de varias avenidas de CDMX y cómo salían las personas de los edificios. Yo no salí del edificio (estoy en el primer piso de uno y en ese momento, en la planta baja del departamento) porque no quería dejar enfriar mi desayuno y no quise ponerle las correas a mis dos perros. Además, antes de que me linchen mediáticamente, ¡¡¡SABÍA QUE ERA UN SIMULACRO!!!, igual que todos ustedes. En otros simulacros he cooperado muy bien. Bueno, total que terminé de desayunar, acabé lo que tuviera que hacer en la computadora y ahora sí… ¡¡¡A DORMÍR!!!.

Subí a la planta alta mientras otro noticiero iniciaba diciendo que el simulacro de sismo todo chido y pasaban escenas de un choque con heridos pero era un choque con heridos “fake” para dar un poco de realismo al simulacro y así.

Mis perros me siguieron a la planta alta. A veces, si tienen sueño se duermen conmigo y otras le ladran a los otros perros del edificio para no dejarme dormir. Esta tarde, tenían sueño. Y yo tengo una muy mala costumbre si vives en zona sísmica: duermo encuerado. Ahora, recordemos que hace 32 años que no temblaba cabrón y NUNCA te vas a imaginar que va a temblar cabrón de nuevo, el 19 de septiembre de 2017, 32 años después, RELOADED.

Entonces, fuera ropa y venga camita y cobijita. Exacto: cuando ustedes van a ir al OXXO por donas y café, yo duermo. Cuando a ustedes les falta poquito para ir a comer, yo ya estoy bien jetón.

Yuna (mi perrita) se acomoda encima de mis pies lo cual me da un placer infinito siempre que me acuesto. Y Bonzo (mi perro) ese día dejó la mamonería a un lado y se acercó a mi, dejó que lo abrazara y utilizó mi brazo de almohada. Perfecto. En verdad perfecto. Ahora, solo rezar un poco para que no suene el teléfono mientras duermo y bueno… ”hasta al ratito, chicos”.

La escena era tan perfecta que, claro, no podía durar demasiado. No estaba aún dormido del todo y sentí el temblor. Lo primero que hago mientras quito la cobija y agarro mi “pants” es gritar: “¡Para abajo! ¡Yuna! ¡Bonzo!”, ellos ya están listos. Me pongo mi pants y agarro el celular casi en un solo movimiento. Salgo de la recámara hacia las escaleras que me llevarán a la planta baja. Yo sé que ellos ya están abajo en la puerta o están en ese proceso. Al pisar los primeros escalones el jaloneo está cabrón, sentía como si los escalones fueran patinetas en movimiento pero no vacilé: en ningún pinche momento dejé de bajar escalones, la magnitud del temblor me hizo correr por mi vida sin vacilar.

Pude ver la terraza en algún segundo y había POLVO ascendiendo mientras me sacudía de un lado a otro. Lo único que procesé mientras corría ya por el pasillo de la planta baja hacia la puerta principal fue: “agarra las correas de los perros, ponlas en tu cuello y a ellos cárgalos, NO HAY TIEMPO”. Ya esperando concreto cayendo sobre mí o una viga o alguna chingadera (por lo fuerte de las sacudidas) me agacho para cargar a mis perros (uno en cada brazo) y… se me cae el PUTO celular al suelo. Más sacudidas. Lo iba a dejar y luego en una microputanésima de micro-segundo pensé en mi madre tratándose de comunicar conmigo sin éxito. Así que hice un esfuerzo y agarré el celular pero claro, Bonzo aprovechó ese movimiento para zafarse y correr por el primer piso del edificio.

Ahora, todo esto que les cuento me toma AÑOS escribirlo comparado con la velocidad REAL con la que sucedieron las cosas. No sé cuanto duró el temblor pero cuando Bonzo se zafó el sismo continuaba. Ya en área común del edificio habían vecinos bajando con perros, con niños y yo con Yuna en un brazo gritando: “¡Bonzo! ¡Ven acá!” y Bonzo estaba como viendo las mejores obras del Múseo del Prado por todo el primer piso y lejos de nosotros. Tuve qué decidir con todo el dolor de mi corazón SALIRME CON YUNA porque arriba de nosotros hay tres pisos más de escaleras de metal y concreto. ¡Y seguía temblando!

Salí del edificio y en la calle hubo episodios de histeria, perros ladrándose. Miré hacia adentro a ver si Bonzo lograba salír mientras el poli nos gritaba: “¡Aléjense! ¡No se vaya a caer esto!” A dos edificios, escuchamos como cayeron vidrios, hubo gritos pero no pasó nada grave. Cuando llegué a la banqueta de enfrente sentí algo raro en mis pies: Estaba pisando lodo. Me di cuenta de que iba descalzo. Yuna ya empezaba a ladrarle a otro perro así que la bajé al suelo y le puse su correa.

Aquí debo aclarar que cuando sacamos a los perros a pasear les ponemos una pechera muy chida que no les aprieta el cuello sino que los agarra del pecho, cuello y hombros. Cuando no tienen esa pechera de todos modos traen un collarcito con su nombre y mi celular. La correa se la puse en una argollita que trae ese pequeño collar. Ya en el suelo Yuna siguió haciéndosela de pedo a alguien. Bonzo no salía. Un vecino bien amable me vio angustiado y me dijo: “¿Quieres que vaya por tu perro?”. Sí. ¡PERO NO!. Ya había dejado de temblar, creo. Pero no, no, no. Sí quiero a mi perro pero imagínate que ésta madre se cae o viene una réplica. No, no, no. Aparentemente no pasó nada. Ya saldrá o ya entraré.

El edificio estaba totalmente desalojado. Las miradas de todos en lo alto. Me dí cuenta de que tampoco traía playera. Chale. Me vale. Les juro que yo sentía que ahí me quedaba. No sé si exista algo denominado “memoria sismica” pero creo que estuvo más cabrón que el del ´85 en cuanto a intensidad. En cuanto a tragedia sabemos que el del ´85 fue muy cabrón.

Por fortuna, edificio no se cayó. Veo a Bonzo bajando las escaleras de metal y concreto y me adelanto a recibirlo y a ponerle su correa. ¡Cabrón! No sé si apapacharlo o darle unos putazos. Claro, lo apapacho.
Quería sentarme a llorar pero solo había lodo e histeria. Me recargué en un carro. Nadie quería entrar a sus casas. No hay señal de celular. Pero sí se podía usar WhatsApp y MSG. Llamé a mi mamá y nada. Un taxista que estaba estacionado cerca prendió su radio y abrió las puertas para que todos pudiéramos escuchar. Ahí recordé el `85: En donde yo estaba no pasó nada pero conforme escuchamos la radio nos fuimos dando cuenta de la magnitud del desastre.

Los perros de todos empiezan a ladrarse así que me alejo un poco del taxi. Mis dos perros tienen sus correas. Yuna se jala y se jala. Quiere pasear. Me pongo estricto y le ordeno que se siente. Lo hace. Un ratito. Y comienza a chingar otra vez. Los vecinos hacen como team-back para ver si entramos o no al edificio que, aparentemente, no ha sufrido daños. Me acerco para oír. Bonzo obedece bien la correa pero Yuna quiere ir a otro lado. Y entonces, hace un movimiento delicado, sexy, seductor y se zafa su pinche collar y casi casi me dice “ai’ se ven, yo voy a dar el rol” y se va dirección World Trade Center. “¡Yuna!” le grité, “¡Yuna!” y le valía madre. Tuve que correr un poco, pepenarla y cargarla. En eso entró una llamada de un ser querido con el cual descargué toda mi frustración y ya le ofrecí disculpas.

Nota mental: Si sobrevivimos a esto, los collares de los perros hay que apretarlos más y mejor sin que sean una tortura pero si de una forma más efectiva a como están ahora.

Pude hablar con casi toda la familia antes de volver a entrar al edificio. Cuando caminé por el pasillo de la planta baja sentí que seguía temblando y me tuve que recargar en algo. Me puse a llorar. Los perros te lamen los pies y las manos cuando lloras. Fui al baño y en el espejo me di cuenta que tenía toda la panza rayada y con sangre. Seguro de las uñas de Bonzo cuando se zafó o de alguna otra cosa. No sé. Me puse alcohol, a la chingada. Que arda lo que tenga que arder. Estoy vivo. Ahhhh… también traigo un putazo en un brazo y en un muslo. Esos no sé de dónde salieron.

Poco después me entero de los edificios derrumbados alrededor del que estoy, del que se cayó UNA HORA después del temblor y muchos inquilinos quedaron atrapados porque trataban de sacar sus pertenencias y sus mascotas y las piernas se me doblan. Mientras aprieto un poco más los collares de los perros pienso en lo que días después Rogelio Flores de Proceso resume muy bien y con más claridad:

“Hay una emoción atávica y recurrente que está encarnándose en el México contemporáneo: EL MIEDO. MIEDO A QUE NOS SECUESTREN, MIEDO A QUE NOS DESAPAREZCAN, MIEDO A QUE NOS ASESINEN. Y AHORA, MIEDO A MORIR BAJO LOS ESCOMBROS DE ALGUN EDIFICIO COLAPSADO.”

Piensen en eso cuando vayan a votar.

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10 Comments

  • Roolas
    November 1, 2017 at 2:39 pm

    Veo a Bonzo bajando las escaleras de metal y concreto y me adelanto a recibirlo…
    Cuando leí eso afloje el cuerpo y suspiré aliviado, menos mal, un abrazo War..

  • Sandra Ruiz
    November 1, 2017 at 4:55 pm

    Escucharte siempre es reconfortante, pero leer tu experiencia me conmueve… si bien no tuve la misma experiencia, el sentirte tan vulnerable e impotente en tu propio espacio es muy cabrón. Y sí, chilla y mucho, hasta que salgan todos los sentimientos. Buena vibra y a seguirle pa’delante, te abrazo fuerte.

  • Edén
    November 1, 2017 at 9:53 pm

    Hey Warpig, te dejo un abrazo no para cuando leas esto, pero si para el momento preciso en el que vuelva el miedo.

  • Bats León
    November 1, 2017 at 10:33 pm

    Abrazo War, lamento mucho que hayas tenido tan mala experiencia, lo importante es que estás bien, al igual que tu familia (con todo y canes incluída).

  • Eddy
    November 1, 2017 at 11:30 pm

    Me choca la gente como tú que no deja dormir al buen Godínez, desconsiderados vampiros. Ustedes cantan en la noche fuck***. Dejen dormir. Me caíste tan mal que no me interesó el resto…

  • Dohko
    November 2, 2017 at 11:13 am

    Mi War es difícil no sentir empatía por lo que escribes sobre todo porque también me agarro dormido, cuídate y un abrazo man!

  • Samerol
    November 2, 2017 at 5:56 pm

    Imaginar a un hombre con un físico bastante grande sentirse vulnerable y llorar , es lo mismo que yo sentí War un abrazo

  • Arq. Zarate
    November 4, 2017 at 1:20 pm

    Deberias dejar unas pantuflas ó chanclas cerca de tú cama.
    Por cierto, tengo una proyecto para poder salir rápido de tú depa en este tipo de situaciones.
    Si te interesa y a quien quiera, dejo mi correo —>> [email protected]
    Soy arquitecto.

  • MARIO Ortiz
    November 19, 2017 at 11:03 am

    Es el día en que no puedo llorar pero leer esto me reconforta!

  • intruzo99
    March 30, 2018 at 2:24 am

    Valla experiencia! Esperemos que lo pior halla pasado ya. U.U
    o nó! Oo

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